dissabte, 29 de maig de 2010

Humus Estruch

"Yo estoy aquí para hacer una revolución. La revolución del humus." Lluís Alabern.







El Artista Mediocre desnuda la pared sin previo aviso. Passan 15 minutos de la hora convenida y mientras algunos espectadores, testigos, no se han decidido a entrar, el Pequeño Gigante, con un riguroso silencio espectacular, se descalza las deportivas, los calcetines, se recoge un poco el pantalón hacia arriba y se dispone a descolgar todas sus obras ante los ojos de apenas 4 miradas. La performance sigue su desarrollo y, poco a poco, se incorporan el resto de ojos que lo van a acompañar hasta el final de su actuación. El espacio se llena al tiempo que la pared se vacía. El silencio reina de una manera magistral, sólo roto por el sonido de las chinchetas que deja caer a medida que éstas son arrancadas, finalizando así su función pero formando aún parte del espectáculo. Algunas de ellas quedaran en la piel del Performer dejando leves marcas, recordando, seguramente, las heridas que motivaron algunos de sus trabajos. Una visión romántica. Quizás un punto decadente.






En el fondo el Artista muestra parte de su trabajo. Art Handler como es, muestra la faceta propia de su Trastienda, acostumbrado a trabajar en la oscuridad ahora lo convierte en acción. Lo convierte en arte. Lo convierte en un arte pequeño, de cotidiana pequeñez aparente.


Finalmente quedan los marcos. Existe un cierto orden en la extracción de las obras. Algunas quedan gravadas en las retinas, dependiendo de la mirada y el significado que haya tomado la obra en cada caso. Cada obra tiene su contexto de creación y su contexto de selección. El porqué de las cosas.






Las obras emmarcadas son colocadas en una caja, encajando en un casi perfecto puzzle. El resto descansan ya en una carpeta. Las chinchetas en el suelo. Alguna salta a los pies del Artista. Las alcayatas en la pared son la única muestra de lo que hubo en las últimas semanas, de unos veinte años de vida... aunque el Performer advierte de la poca diferencia entre el antes y el ahora en la pared.






Una vez blanca y desnuda, se desnuda Él con las palabras. Deja hablar al público pero unas pocas intervenciones sirven para hilvanar, o deshilvanar, reflexiones en voz alta, pensamientos, respuestas... Los miedos, las fuerzas, la supervivencia, la muerte, las pasiones, las medias-confesiones... La narración sobre todas las cosas, el dolor como prepulsor, como motor... la pequeñez... la fuerza de la mediocridad...


Poco más de una hora más tarde, nos toca esperar 10 años más... con el interrogante de lo que sucederá, con fuerza, con rock&roll en las venas... Dando fuerza, vitalidad, protagonismo... al humus.



"Se acabó la grandeza. Ha llegado la hora de la pequeñez." Ll. A.



Humus Estruch, Lluís Alabern.


Nau Estruch. Sabadell. 28 de mayo de 2010.